¿Para lo eterno?

by Javier Iván González
Nuestro deseo y nuestra visión.

Hace más de diez años entendí que mi vida tiene un destino eterno y esto cambió mi perspectiva y mi forma de vivir cada día sobre la tierra. Dios puso eternidad en nuestro corazón, pero también he podido experimentar lo fácil que es olvidarlo. No todo ha sido sencillo en mi caminar hacia una meta más elevada de lo que mi mente puede si quiera comprender. Me he enfrentado a temporadas donde vivo como si lo único que existiera es el aquí y el ahora.

 En medio de estas temporadas con una visión efímera he experimentado también la gracia de Dios inquietando mi corazón; el Espíritu Santo incomodando mi apreciación limitada, gritando dentro de mi: «¡Naciste para un destino mayor! ¡Hay mucho más que lo que alcanzas a ver aquí!» También Dios ha utilizado a personas que me han retado a recordar el propósito de esta carrera de la fe.

Para lo eterno es un espacio de recursos con el propósito de recordarnos por lo que realmente vale la pena vivir. Recursos que nos ayuden a volver a abrazar el enfoque correcto aun cuando la corriente de este mundo intente nublar nuestra vista para vivir solamente para los deleites temporales. No hay tiempo que perder, cada día de tu vida es muy valioso. ¡Los años no se gastan, se invierten!

Viviendo el presente

¿Alguna vez has visto algún grupo de personas tan obsesionadas por la eternidad que pierden toda noción de la realidad y del presente? ¡No caigas en ese error! Vivir para lo eterno es vivir intensamente el presente. El como vivimos hoy repercute nuestra eternidad. Por esta razón, los recursos que encontrarás serán relevantes, contemporáneos y prácticos, para ayudarnos a desempeñarnos en cualquier ámbito de la sociedad de manera trascendente.

Todo se trata de Jesús

Sería irónico vivir para lo eterno y hablar más de un concepto futurístico que de aquel que sostiene y da propósito a la eternidad misma. Todo esto no tiene sentido sin Jesús, pensar en una vida eterna es fascinante cuando entendemos que la mayor recompensa es una vida que goza de los beneficios de una relación personal con Dios. Para los que seguimos a Jesús, la vida eterna no comienza cuando morimos, comenzamos a vivir la eternidad a partir de que nos encontramos con Él.

 «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.» (Juan 17:3 NVI)

 Al final todo se resume en la siguiente pregunta: ¿Cómo vivo una vida para lo eterno? La respuesta es sencilla: se como Jesús. Mi oración y el deseo de mi corazón es que, a través de cada escrito, video, recurso, puedas experimentar lo que Pablo enseña en 2 Corintios 3:18:  A todos los que se les es quitado el velo pueden ver y reflejar la gloria de Dios para ser transformados más y más a la imagen de Jesucristo.  ¡No pierdas el blanco, vive para lo eterno, se como Jesús!

 

 

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