Un recordatorio en Notre Dame

by Javier Iván González

Hay cosas que simplemente piensas que durarán para siempre. Sobre todo, aquellas que a lo largo de los años se han vuelto emblemáticas por su valor, tradición y esplendor. El día de ayer las imágenes de la catedral de Notre Dame en llamas sacudieron al mundo entero. El fuego consumió casi setecientos años de historia de la catedral más importante del mundo.

Dentro de esta terrible noticia, existe un buen recordatorio: todo en este mundo perecerá.

Las cosas en la tierra fueron diseñadas para que podamos contemplarlas y disfrutarlas, pero por más extraordinarias que parezcan, nunca para depositar en ellas nuestra identidad y plenitud. Recuerdo el testimonio de un pastor que hace unos años tenía un ministerio influyente, una iglesia creciente y todo marchaba viento en popa. Un amigo muy cercano formaba parte de la congregación y me sorprendió muchísimo cuando nos dio la noticia que de la noche a la mañana había perdido no solo el terreno de la Iglesia, sino a toda la congregación. Este hombre pudo haber quedado completamente devastado por ver como otras personas se llevaban en un instante años de sacrificio, esfuerzo, desvelos, dinero invertido, entre muchas otras cosas. Muchos son tan afectados que no se vuelven a recuperar de algo similar. Sin embargo, este pastor se mantuvo de pie porque entendió que antes de ser un pastor él es un hijo de Dios y no hay fuego embravecido, no hay enemigo empoderado que pueda separarnos de esa maravillosa realidad.

Todos enfrentaremos en la vida pruebas que sacan a la luz en que está depositada nuestra identidad. Así sucedió con el joven rico en Lucas 18. Frente a sus ojos tiene la oportunidad de elegir entre lo eterno y lo terrenal. Cuando no podemos ver la realidad espiritual y el valor real de las cosas, conservar las riquezas por encima de aceptar la invitación de seguir a Jesús parecería algo lógico. Sin embargo, el joven ignoraba que a pesar de aferrarse a ellas, un día éstas se iban a acabar o en su partida de esta tierra con ninguna se lograría quedar. La invitación de Jesús, en cambio, representaba la mejor inversión de su vida. Menospreció recompensas eternas por deleites temporales. Más allá de pensar en otras cosas, tenía frente a sus ojos la mejor recompensa del universo: ¡Una relación íntima con Jesús! Él es el Dios eterno que sostiene las galaxias con el poder de su Palabra. ¿Vale la pena despreciarlo por algo que al final perecerá?

Piensa brevemente cuál es tu Catedral de Notre Dame. ¿Que pasaría si el fuego la consume? ¿Preservarías aún tu felicidad? Si te aferras a Cristo, comprobarás que si lo tienes a Él lo tienes todo. Es válido experimentar tristeza cuando perdemos cosas que estimamos, pero nunca al punto de derrumbarnos cuando nuestra ancla está depositada en aquél que permanece para siempre. Vive para lo eterno, aférrate a Jesús.

 

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.” (Lucas 21:33 NVI)

Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre este ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación.” (Juan 6:27 NVI) 

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8 comments

Lety Castillo 16 abril, 2019 - 8:18 pm

Felicidades Javi! Dios siga siendo tu guía y tu vayado. Saludos y bendiciones desde Phoenix Az.
Besos y abrazos para Mariana y Pablo ❤❤

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Javier Iván González 16 abril, 2019 - 11:20 pm

Gracias hermana Lety! Igualmente y bendiciones a toda la familia allá en Phoenix!

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Javier González 16 abril, 2019 - 11:13 pm

Excelente y oportuno mensaje. Adelante, orando para que el Señor y su palabra afecte para vida eterna a los lectores de este blog. Te amo. Papy

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Javier Iván González 16 abril, 2019 - 11:19 pm

Gracias papá! A Dios sea la gloria!

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Edith Garza 17 abril, 2019 - 4:13 am

Buenísimo mensaje , profundo y confrontador … los cristianos necesitamos salir de la comodidad y el letargo y empezar a buscar lo Eterno .
Dios te siga usando para levantar su iglesia .
Bendiciones !

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Javier Iván González 17 abril, 2019 - 4:59 pm

Muchas gracias Edith! Así sea e igualmente! Les mando un fuerte abrazo, bendiciones!

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Valentina Zuluaga Castaño 17 abril, 2019 - 3:56 pm

Muchísimas gracias, es genial ver el discernimiento que Dios te dio para sacar una enseñanza tan poderosa de este suceso de la vida real.

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Javier Iván González 17 abril, 2019 - 4:59 pm

Muchas gracias Valentina! Gracias a Dios, que nos permita seguir creciendo en nuestro entendimiento de lo eterno. ¡Bendiciones!

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