¿Debe el ser humano buscar su propia felicidad?
Durante muchos años este ha sido un punto de debate dentro de la Iglesia. En cierto modo, quien responde de manera afirmativa podría interpretarse como una persona egocéntrica y ensimismada. También es probable que hayas escuchado frases cómo: «Tu felicidad no importa; la gloria de Dios sí.» Este tipo de frases parecen piadosas, pero en realidad son el producto de una pregunta mal formulada. Todo este tiempo hemos hecho la pregunta equivocada.
Antes de volver a plantearnos la pregunta, veamos lo que la Biblia enseña respecto al propósito del hombre.
¿Por qué fue creado el hombre?
Dios no tenía que crear al hombre según su atributo de independencia, sin embargo, lo creó para la alabanza de su gloria. Veamos esto reflejado en los siguientes pasajes bíblicos:
- “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” (Isaías 43:7 RVR1960)
- “…hacedlo todo para la gloria de Dios.” (1 Corintios 10:31 RVR1960)
- “En él asimismo tuvimos, herencia, habiendo sido predestinados… a fin de que seamos para alabanza de su gloria nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.” (Efesios 1:11-12 RVR1960)
El propósito del hombre: glorificarle
Podemos decir que dar gloria a Dios es reconocer su mérito, darle honor y alabanza. Hacer que su reputación esté a la altura de su carácter extraordinario.
La búsqueda de la gloria de Dios al mismo tiempo impacta nuestro beneficio personal. «…cuando pensamos en nuestros propios intereses, hacemos el feliz descubrimiento de que debemos disfrutar de Dios y deleitarnos en él, y en nuestra relación con él.» (Grudem, 188)
Aquí es cuando entendemos que la pregunta inicial está mal formulada. Definitivamente nuestro propósito es glorificar a Dios, pero también Él nos creó con la profunda necesidad de encontrar plenitud.
La gloria de Dios y la plenitud del hombre
¿Cuantos de nosotros no pensamos que la gloria de Dios y la felicidad del hombre son dos cosas totalmente opuestas? El siguiente testimonio del pastor Sam Storms refleja lo que muchos de nosotros hemos pensado referente a este tema:
Hubo un momento en que pensé que el verbo «disfrutar» y el nombre «Dios» nunca deberían usarse en la misma oración. Pude entender «temer» a Dios y «obedecer» a Dios, incluso «amar» a Dios. Pero «gozar» de Dios me pareció inconsistente con el mandato bíblico de glorificar a Dios, por un lado, y negarme a mí mismo, por otro. ¿Cómo podría estar comprometido por encima de todo a buscar la gloria de Dios si me preocupara mi propia alegría?
¿Que si en realidad ambas cosas no son opuestas sino paralelas? John Piper es uno de los hombres que con mayor diligencia ha estudiado la conexión entre la gloria de Dios y la plenitud del hombre y lo ha explicado de manera extraordinaria. Él menciona que Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en Él.
Valoramos más en lo que más nos deleitamos. El placer no compite con Dios, los ídolos sí. El placer es simplemente un indicador que mide qué tan valioso es alguien o algo para nosotros.
Sam Storms Tuit
Ahora que entendemos esta preciosa conexión podemos plantearnos la pregunta de manera correcta:
Entendiendo que todos buscaremos la plenitud, ¿Cual será la fuente de mi felicidad?
Cristo es glorificado en ti cuando Él es más precioso para ti que todo lo que la vida te puede dar o la muerte quitar.
John Piper Tuit
No tiene nada de malo encontrar deleite en muchas cosas que Dios nos da para que disfrutemos de ellas. Pero más allá de esto, que el ancla de nuestro gozo sea Jesús. Encuentra en Él la fuente de tu plenitud y huye de los placeres de este mundo que contienden por el centro de tus afectos. Corramos al evangelio para poder descubrir que no hay otro placer más grande que conocer, amar y vivir para Jesús.
Este artículo está basado en el taller impartido en la conferencia “Hay Más”, en La Casa del Alfarero en Monterrey, México, el 9 de marzo de 2019. Foto por Dino Reichmuth.
4 comments
Me gusto mucho el tema.
Adelante en el nombre de Jesús.
Gracias hijo
Gracias por tu apoyo papá
wooouu es un articulo muy bueno…
Eres un gran escritor Javier, que Dios te siga dando mas amor, pasión y obediencia por El
Muchas gracias David! ¡Bendiciones! Igualmente deseo esto para ti.