Gloria en lo alto

by Javier Iván González

Recuerdo haber visto una escena de una película de la Segunda Guerra Mundial, en la que uno de los Aliados se levanta frente a las tropas y proclama: ¡Berlín ha caído! En eso, se escucha un estruendo de celebración. Más de 5 años en guerra, temor, sufrimiento, pérdida, con ese anuncio fueron consumados, ¡Por fin! Si este evento fue digno del estruendo de muchas voces, ¿Cuánto más la proclamación del GRAN ACONTECIMIENTO?

¿Qué representa la Navidad? Piensa esto: Cuando se decretó la victoria de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, las naciones se libraron de la amenaza de las Potencias del Eje (Imperio Nazi), sin embargo, estando lejos del Mesías, la guerra interna en contra del pecado seguía en pie (y lamentablemente era ya una derrota). Podrían gozar de aparente paz por algunos años, pero si la guerra de su alma no había sido ganada, todo culminaría en una trágica muerte espiritual y eterna.

El nacimiento de Jesús decreta la victoria sobre la guerra más importante que la humanidad ha experimentado desde la caída en el huerto del Edén. Si entendemos la repercusión eterna que tiene el nacimiento de Jesús, estallaríamos en alegría, alabanza, asombro y gratitud. ¡Gloria en lo Alto!

Si entendemos la repercusión eterna que tiene el nacimiento de Jesús, estallaríamos en alegría, alabanza, asombro y gratitud. ¡Gloria en lo Alto!

Hay una canción que cuenta esta historia de manera extraordinaria: «Gloria en lo Alto» de Omar Rodríguez. Podemos hablar de lo musical, el piano, el arreglo de cuerdas, que acompañan la narrativa de una manera tan precisa, que te llevan desde momentos cálidos hasta intensos, según sea el momento de la canción. Podemos hablar también de la interpretación de Omar, algo que valoro de él (y lo digo con certeza porque además es mi amigo), es que más que una simple grabación, en su voz percibes más que eso, porque es un mensaje que cree y vive con todo su corazón. Esto nos recuerda que la adoración es más que música, es una actividad espiritual.

Podemos hablar de todo eso, pero quiero hacer énfasis en el mensaje. El primer verso transmite todos esos años de espera. Piensa un momento en todos los líderes que desfilaron en la Nación de Israel. No digo que fueran malos, todos ellos fueron instrumentos muy valiosos en las manos de Dios, pero ninguno realmente logró la plena libertad del ser humano. Ni Abraham, Moisés, David, los Jueces, lograron traer verdadera paz entre el Dios Santo y la humanidad corrompida.

Pero un día, aparentemente común y corriente, comenzó a esparcirse un rumor. Desde los campos se anunciaba que la espera por fin terminaba. En Belén, en el pesebre, se encontraba el Salvador. ¡Gloria en lo Alto! ¿De que otra manera coherente se puede responder? ¡Aleluya! El coro de esta canción es un estallido de júbilo, es una rendición en gratitud, es un descanso después de tanto tiempo esperar. Aquél capacitado para traer verdadera libertad había llegado a la tierra.

Este canto que comenzó en Belén es un canto que jamás se acabará, pues después de mil generaciones, este nacimiento, este acto de humildad, seguirá siendo digno de recordar y celebrar. Espero que esta canción sea de bendición para tu vida, así como lo es para la mía, que nos lleve a reflexionar en el verdadero motivo de la Navidad, e incluso, si estás lejos de Dios, que sea una herramienta para guiarte a sus pies.

«Alzaremos nuestras voces por toda la eternidad, pues el Rey que vino al mundo para siempre reinará»

También te puede interesar

Leave a Comment